…sobre la supervivencia

sonar-con-fuego

He vivido en este planeta desde tiempos primigenios.

En un principio todo era más sencillo. Añoro ese tiempo en el que cazábamos para tener alimento y abrigo. Morías matando o el hambre te mataba. El fuego era un tesoro preciado. Éramos nómadas en un mundo inhóspito.

Pensamos en otra forma menos arriesgada de existencia para dársela como legado a nuestros hijos.

La palabra hogar no existía hasta que la inventamos, entonces nos volvimos sedentarios. Perdimos esencia, algo de nosotros mismos nos dejamos en el camino.

Nos esclavizamos a la tierra, arando campos, rezando a los dioses para las lluvias, esclavizando a otros para cultivar con su sudor por nosotros.

Hambre, guerras, más hambre.

Morías matando o el hambre te mataba.

Nada había cambiado pero ahora matábamos con más asiduidad a otros seres humanos.

Queríamos ser más grandes, más importantes, superarnos a nosotros mismos para dejar un legado mejor a nuestros hijos.

Inventamos el concepto “progreso”.

Pasaron los siglos.

 

Estoy en mi hogar. Trabajo online desde casa. Compro muchas cosas en Amazon. Conozco a gente en chats con la cual nunca quedaré, me comunico con los amigos por WhatsApp, espero un like en Facebook.

Hago terapia una vez por semana, practico mindfullnes y biodanza.  

Vigilo obsesionadamente las calorías que ingiero y compro productos ecológicos.
Me planteo realizar algún deporte de riesgo.

Muero matándome a mí mismo buscando respuestas a preguntas que ya no formulo.

El hambre que arrastro no es física, es un hambre del alma insatisfecha que no logro calmar de ninguna de las maneras.

No creo en el amor aunque lo busco.

Procuro vivir el momento aunque no lo disfruto.

Vivo en un continuo estrés. Arrastro traumas, inseguridades,miedos.

Invento proyectos en mi cabeza que me saquen de este sótano abandonado que se ha convertido mi cerebro.

Pero son solo proyectos abandonados en un trastero.

En el fondo de mi ser sé que todo lo que me proponga aunque lo consiga me dejará insatisfecho.

Añoro el tiempo en que vivía como nómada de un sitio para otro, con todos los sentidos activados porque podía perder la vida en cualquier momento.

Esa era nuestra lucha diaria por sobrevivir.

Ahora soy un ser humano que ha dejado de ser nómada para buscar un sitio en el mundo cuando el mundo entero era nuestro sitio.

La verdadera lucha que enfrentamos en nuestro mundo occidentalizado es sobrevivir a nosotros mismos.

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